
Un circuito de 11 kilómetros de calles usualmente congestionadas -que va desde el puente de Brooklyn hasta el Upper East Side- será cerrado al tráfico durante tres sábados consecutivos en agosto próximo.
El plan, propuesto por el alcalde de Nueva York se denominó Calles de Verano y busca brindar a los neoyorquinos "la oportunidad de hacer turismo en nuestra propia ciudad, y verla como nueva".
Inspirado en ideas similares aplicadas en otras grandes ciudades, como Bogotá, que cuenta con un programa en el cual se cierra al tráfico un circuito de calles de la capital colombiana todos los domingos y días festivos. Definida como "un espacio lúdico", las ciclorrutas bogotanas atraen regularmente a más de un millón de personas que realiza actividades físicas o recreativas.
Nota completa en:
http://www.bbc.co.uk/spanish/movil/culture/story7462841.shtml?03,49,08,30,03,2008
Dos centenares de ciclonudistas se concentraron el 7 de junio de 2008 en Madrid para fomentar el uso de la bicicleta en la ciudad y reclamar más carriles-bici. Los manifestantes recorrieron el paseo del Prado desde la plaza de Cibeles hasta el parque del Retiro luciendo sus cuerpos. Por el camino coincidieron con otro grupo de nudistas, una veintena de personas, que se dirigía al Congreso de los Diputados para entregar una carta en la que defienden "el derecho a la desnudez en los espacios públicos". Los miembros de ambas manifestaciones apenas se saludaron. Uno de los ciclistas justificó su desnudez para mostrar la fragilidad de los cuerpos de los ciclistas. "Estamos indefensos ante el tráfico de coches", añadía mientras sonaba música de un amplificador enganchado a una bici.
También en Zaragoza, Barcelona, México D.F., San Pablo, Lima, Londres… Cada vez son más los ciclonudistas que se manifiestan cada año para demostrar la fragilidad de los ciclistas en el tránsito urbano.
Ver videos en YouTube:
http://es.youtube.com/watch?v=Bw0NewoAL1k, http://es.youtube.com/watch?v=cExtr4LRCjs&feature=related, entre otros.
Más información en: www.ciclonudista.net
Así titulaba La Nación una nota publicada el 22/5/08 en relación a la instrumentación de la ley de Bicing (Transporte Público de Bicicletas), que se implementaría a partir de septiembre próximo.
El auspicioso sistema, aún en proceso de ser reglamentado "… está pensado como un sistema complementario al transporte público masivo. No es un sistema pensado para el turismo o para la recreación, sin perjuicio de que pueda usarse para esos fines, sino que fue ideado como un sistema de transporte alternativo", explicó a LA NACION Guillermo Krantzer, director de Tránsito porteño.
El sistema, que sería licitado, estaría formado por estaciones en donde se podrá "tomar" la bicicleta en lugar de abordar otro medio de transporte. En una primera etapa el circuito estará comprendido por la estación de trenes de Retiro, la Plaza de Mayo, el Parque Lezama, hasta La Boca, con extensiones hacia la estación de Constitución y Puerto Madero.
Nota completa en:
http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=1014596
Ver además:
http://www.clarin.com/diario/2008/05/22/laciudad/h-01677358.htm
Uno de los prejuicios más extendidos en cuanto al uso de la bicicleta es el que insiste en considerarla como un medio de transporte peligroso.
Apoyan esta percepción la supuesta fragilidad e inestabilidad del vehículo, la desprotección del ciclista, y la difusión en los medios de los aparatosos accidentes que regularmente se producen en las competiciones de ciclismo deportivo.
Argumentar contra estos clichés o percepciones deformadas suele ser arduo, puesto que se apoyan en impresiones muy arraigadas y resistentes a las cifras y las comparaciones, cuyo análisis desmiente muy pronto, en primer lugar, que montar en bicicleta sea peligroso y, segundo, que el riesgo que conlleva sea tan grande como se piensa.
La manera más eficaz de convencer a cualquiera de lo anterior es lograr que circule en bicicleta con una instrucción vial y unas precauciones elementales y compruebe por sí mismo lo alejados de la realidad que están muchos de esos miedos y por qué son injustificados: en bicicleta se goza de una visibilidad completa y se oye todo lo que sucede a nuestro alrededor, se circula habitualmente a velocidad moderada, por lo que la estabilidad, ya de por sí mucho mayor de lo que piensan los no ciclistas, se resuelve en muchas situaciones comprometidas simplemente echando un pie al suelo.
Las consecuencias de ese prejuicio van más allá del desánimo que puede suscitar en ciclistas potenciales. Recientemente se ha multado a un ciclista por hablar por el móvil, de acuerdo con criterios de peligrosidad totalmente desproporcionados: es exagerado equiparar el daño posible de una bicicleta, unos diez kilos más el peso del ciclista a una velocidad de, pongamos, 25 km/h, con una tonelada y pico de acero y plástico a velocidades mucho mayores. El peligro y el daño enormes del impacto de un coche no admite comparación con la bicicleta, por muy sujeta que esté como cualquier otro vehículo a las normas de circulación (pensadas casi exclusivamente para los coches, pero ese sería otro tema). Desmontar esa falsedad es clave para que las sanciones no metan a todos en el mismo saco.
El coche, precisamente, es percibido como el mayor peligro del ciclista. Siendo el más evidente, creemos que debería compartir este dudoso honor con los elementos de la calzada no adaptados a la bicicleta: rejillas del alcantarillado en las que se encaja la rueda, tapas de la red del agua hundidas, zanjas, hoyos, agujeros, desniveles, asfalto deformado o rugoso, etc. Puesto que sólo se piensa en el automóvil para diseñar y mantener la calles, el peligro que estos elementos suponen para la bicicleta no se tiene en cuenta y es ciertamente muy grande: todo ciclista urbano sabe que debe estar muy atento a la calzada, más todavía en Madrid, tan castigada por el tráfico y las obras. Soltar una mano del manillar para señalizar un giro puede suponer una caída si tropezamos con cualquier zona hundida, desnivel o alcantarilla.
Para fomentar el uso de la bicicleta se debe procurar que la calzada sea regular y lo más predecible posible. Un comienzo lógico sería limitar el tráfico de automotores en la ciudad, pues son los responsables del deterioro permanente del asfalto. Cambiar todas las rejillas de las alcantarillas por un modelo inocuo para la bicicleta sería también una medida imprescindible para mejorar esta situación.
Por Ángel Postigo
Ciclopedia. Revista trimestral de Pedalibre. Madrid
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