¡La mejor vía ciclista es la que no hace falta!
Si el diseño de calles y rutas contemplara desde su concepción el paso de los posibles usuarios, y las políticas de transito promovieran sistemas de transporte de bajo impacto, circular en bici seria mucho más placentero y seguro. Y muchas veces resultaría innecesaria la infraestructura cicloviaria.
Pero nuestra cotidianidad marca otra realidad. Y entonces, la segregación de trayectorias entre vehículos de diferente porte y velocidades, se muestra como una herramienta eficaz. Segregación que expresada en bicisendas, ciclovías, carriles, preferencia de paso o exclusividad, será eficaz en la medida que pueda dar resolución a los conflictos que la generan.
Es por esta razón que la pacificación del tránsito resulta la principal medida a favor de la integración ciclista a la trama viaria. Este concepto se complementa con la construcción de ciclovías en las calles y avenidas más importantes, entramadas con ciclovías de interconexión y borde, como planteáramos desde nuestra primera propuesta de Red Cicloviaria (1997).
En esta sección intentaremos analizar la obra cicloviaria disponible, compararla con otras experiencias internacionales, clasificar sus tipos y difundir los conceptos básicos que deberían regir su diseño. También generar un espacio de reflexión y discusión, para la participación de usuarios y técnicos.
Existen desequilibrios físicos, económicos, culturales y urbanísticos a favor del vehículo automotor privado. La promoción de otros medios de transporte, por si sola, no alcanza para modificar esta situación.
Es necesario entonces pacificar el tránsito, entendiendo por ello a la reducción forzada de la cantidad de automotores privados y de sus velocidades de circulación. Reducción que genera menos peligro, contaminación y congestión, beneficiando al tránsito ciclista independientemente de la construcción de infraestructuras ciclistas.
Implantar carriles exclusivos para transporte público, peatonalizar calles y ensanchar veredas, restringir la circulación de automóviles y su estacionamiento en vía pública, cobrar peajes diferenciales, dificultar el transito pasante en vías secundarias o implantar reductores de velocidad, son algunas de las herramientas disponibles que, junto a modificaciones normativas de los límites máximos de velocidades de circulación, permiten pacificar el tránsito.
La construcción de vías ciclistas debe valorarse ajustadamente dentro de las acciones de promoción de la bicicleta como medio de transporte. Promoción, que un enfoque sistémico no basaría solo en la oferta de infraestructura, sino que tendría en cuenta el contexto social en el que se decidirá utilizar la bici.
Toda política de fomento al ciclismo urbano constará entonces de una planificación que contemple los aspectos educativos, culturales y normativos que condicionan la actividad, conteniendo -sin sobrevalorarlas- sus premisas ingenieriles. El plan debe tener presupuesto y prever tanto la participación ciudadana como la evaluación de resultados.
Siguiendo los lineamientos del manual de Alfonso Sanz (1) podemos definir entonces las siguientes faces:
(1) La bicicleta en la ciudad. Ministerio de Fomento (España) Alfonso Sanz y otros.
Cuando para hablar de ciclovías había que mostrar fotos de Amsterdam, desde la Asociación de Ciclistas Urbanos presentábamos nuestra propuesta de Red Cicloviaria para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (1997).
Allí diferenciábamos una bicisenda de una ciclovía -clasificando estas últimas-, proponiendo nuevas definiciones no contempladas en la Ordenanza 38847 (1983) de la Ciudad Autónoma. Reconocíamos que aunque algo difusamente, esta normativa era la única en nuestro país que legislaba sobre el concepto de vía ciclista cuando definía circuito, calzada, carril y senda para bicicletas.
Diez años más tarde ACU participó de la redacción del Código de Tránsito de la Ciudad Ley 2148, que incluyó sus propuestas de definiciones para vías ciclistas. En este glosario las incluimos juntos a otras relacionadas.
La bibliografía que recoge experiencias de diseño cicloviario, sobre todo europeas, nos brinda un conjunto de normas para el trazado de calidad. Sin desmerecer los beneficios de esta normalización, la aplicación automática de reglas sin planificación y observancia del contexto social, sumada a la falta de experiencia en nuestro país en este tipo de obras, puede producir resultados ineficaces y onerosos.
Para ayudar a pensar una vía ciclista que permita circular de una manera cómoda y segura, proponemos las siguientes pautas básicas:
Av Díaz Velez 5563 (1405)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Tel/Fax: (54-11) 4981-0578
Email: acu@acu.org.ar